lunes, 23 de febrero de 2009

CABO SAN LUCAS EN LA HISTORIA BAJACALIFORNIANA

En 1980, los historiadores Michael Mathes y Andrés Cota Sandoval, publicaron un libro al que titularon “Importancia de Cabo San Lucas”, y en él afirman que este lugar fue descubierto la primera vez por los expedicionarios de Hernán Cortés durante su viaje a California, en 1535. En los años siguientes, otros navegantes llegaron a esa parte de la península, aunque fue Juan Rodríguez Cabrillo quien en 1542 hizo referencia de ese lugar como “Puerto de San Lucas”. Posteriormente, en 1596, Sebastián Vizcaíno permaneció en el Cabo durante siete días, lo que le permitió describir esa región y sus habitantes.
Los pobladores de la antigua “Yenecamú” fueron los pericués, una tribu indígena que llegó del norte por el continente americano, antes de los otros grupos conocidos como los guaycuras y los cochimíes, quienes ocuparon el resto de la península. Vizcaíno describe a los pericués como “gente bestial y bárbara...y con un lenguaje tan bárbaro que mas parece balido de carneros que habla de gentes...”

Esa fue su primera impresión porque después, conociendo de su hospitalidad y de los obsequios que les hicieron, comprendió lo difícil de su sobrevivencia en esa región que describió como “tierra arenisca, cálida, en extremo áspera, sin árboles, ni ríos, ni fuente alguna...” A pesar de la miseria en que vivían, los pericués les ofrecieron pitahayas, ciruelas silvestres, lagartos, culebras y bulbos de raíces, alimentos que testificaban su pobreza y la esterilidad de la tierra.

Sebastián Vizcaíno volvió a Cabo San Lucas en 1602 acompañado del fraile Antonio de la Ascensión y fue éste quien continuó con la descripción de la región y de sus pobladores. Entre los años de 1629 y 1633, Fray Antonio expuso la importancia de California y recomendó la colonización en el Cabo, con el establecimiento de una misión carmelita y la fundación de un pueblo civil. En su exposición de motivos decía:
“La primera población se puede hacer en el Cabo San Lucas y Punta de California que es puerto acomodado y más cercano, pues desde las islas de Mazatlán hasta allí hay 50 leguas de travesía desde el mar roxo; está allí una buena bahía que hace buen puerto (San Bernabé) y hay allí muchos indios pacíficos y mansos...”
Aunque las sugerencias de Fray Antonio no fueron tomadas en cuenta, las expediciones a la península continuaron, entre ellas de las de Francisco de Ortega y Pedro Porter de Casanate, y todos ellos coincidieron que Cabo San Lucas era el lugar ideal para la proyectada colonización de California. Sin embargo, todavía hasta el año de 1700 la región permaneció despoblada, no obstante que ya se habían fundado las primeras misiones jesuitas en Loreto y San Javier.


Cuando se trata de conocer la historia de Cabo San Lucas, es indispensable leer las descripciones que sobre ese lugar hizo el pirata inglés Woodes Rogers. En 1709, este aventurero al mando de los buques Duke y el Duches llegó a “Puerto Seguro” como se le conocía también a ese lugar. Desde ahí salió para apoderarse del galeón “Nuestra Señora de la Encarnación” que venía de Filipinas con un valioso cargamento de mercancías. Las noticias de esta parte del mundo sirvieron también para que otro corsario, George Shelvocke, llegara a Cabo San Lucas en 1721. Este también escribió detalladas observaciones de la región y sus moradores, con tal objetividad que merecen conocerse.
En el año de 1721, la colonización jesuítica llegó a la tierra de los pericúes con la fundación de la misión de Santiago de los Coras en el mes de agosto de ese año y ya, en 1730, la segunda misión llamada Estero de las Palmas, en San José del Cabo. Y aunque se establecieron varios pueblos de “visita”, por razones que se ignoran no se tomó en cuenta a Cabo San Lucas.

En 1825, un año después de la promulgación de la Constitución Mexicana, el jefe político José María de Echeandía procedió a dividir la Baja California en cuatro municipios que fueron Cabo San Lucas, Loreto, Santa Gertrudis y San Pedro Mártir, cada uno con su respectivo ayuntamiento. Aunque posteriormente San José del Cabo fue designado municipio en lugar del primero, lo cierto es que San Lucas se incluyó por primera vez en la división política de la República.
La división municipal en la Baja California se oficializó a partir de 1837 cuando se estableció un Distrito con tres Partidos y éstos conformados por los municipios de La Paz, San Antonio, Todos Santos, Loreto, San José del Cabo y Santiago. En 1850 se agregaron los de Mulegé y Santo Tomás de la Frontera. Por su parte, Cabo San Lucas desde esa época formó parte del municipio de San José del Cabo.


A finales del siglo XIX (1895), la población del municipio josefino era de 4,636 habitantes, de los que Cabo San Lucas tenía 208, población inferior a la que tenían Santa Rosa, Santa Anita y La Candelaria. En ese año la villa de San José contaba con 1,091 personas. El dato anterior nos da una idea de la poca importancia que se le concedía a San Lucas que no pasaba de ser una aldea perdida en el “finisterra” de la península.


Pero los movimientos revolucionarios de 1910 a 1913 vinieron a cambiar las cosas, dado que la presencia de Baja California Sur en el conflicto armado permitió una mejor atención de parte del gobierno central. Y entonces se dieron cuenta que los mexicanos de esta olvidada región de la Patria, siempre dieron pruebas de su gran espíritu nacionalista al participar en la guerra contra los Estados Unidos, en 1847 y 1848, y en su oposición al gobierno de Maximiliano en los años de 1862 a 1867.


De los patriotas sureños que defendieron nuestra soberanía destaca con méritos propios Ildefonso Cipriano Green Ceseña, sanluqueño de origen, cuyos restos se encuentran en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres de la ciudad de La Paz. Otros mas cuyos nombres se han perdido hicieron acto de presencia en los acontecimientos de nuestra vida independiente.
Cabo San Lucas inicia su progreso cuando el señor Julio Gómez Ritchie, en los años veinte del siglo pasado, construyó el primer camino de brecha entre San José y San Lucas, el mismo por donde hoy se extiende la carretera transpeninsular. También en esa misma época se estableció la Compañía de Productos Marinos, la que durante cincuenta años generó el crecimiento económico y poblacional de este último lugar. En 1925, el barco-fábrica “Calmex” se instaló en ese lugar dando origen a la primera planta enlatadora de atún en México. Esta planta flotante propiedad de los hermanos Carlos, Luis y Enrique Bernstein Riveroll, dio por resultado que en 1929 se construyera una empacadora de atún ubicada en el extremo oeste de la bahía.
Así, con la industria atunera como eje de su desarrollo, Sal Lucas diversificó sus actividades en los ramos de la ganadería, el comercio y la pesca. Se inició la comunicación con los Estados de Sonora, Sinaloa, Jalisco y Colima y, desde luego, con San José del Cabo y La Paz. La población que en los años veinte apenas llegaba a los 500 habitantes aumentó a 2,000 en 1970 dando pie para la urbanización del lugar con los servicios públicos más indispensables.

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Panorámica de Cabo San Lucas
(Cortesía de Francisco Arámburo S.)